CIENAÑOSCIENROSTROS

Cuba, 1912: Masacre del alzamiento del Partido Independiente de Color.

“Fue una revuelta menor, pero no tan menor como para que no la recogieran los libros de historia. Todavía se habla de ella a sotto voce. Lo cierto es que los cabecillas fueron agarrados y fusilados en el acto.”

Guillermo Cabrera Infante: Vista del amanecer en el trópico

1910: La Enmienda al artículo 17 de la Ley Electoral, presentada por Martín Morúa Delgado y aprobada por el Senado, la Cámara de Representantes y firmada por el Presidente José Miguel Gómez, prohíbe las asociaciones políticas formadas por individuos de una misma clase o raza.

El Partido Independiente de Color pasó a condición ilícita. Después de dos años de lucha por la derogación de la Enmienda, el 20 de mayo de 1912 estalló el alzamiento cuyo foco principal era el sur de la Provincia de Oriente.

Miles de cubanos de raza negra murieron cazados en el monte como animales. El devenir de vida republicana de Cuba cerró su primera década con una herida, en todo su sentido literal y metafórico. Los silencios tácitos han convertido el suceso en uno de los más escurridizos de la historiografía cubana.

A la altura del centenario, no intento acercarme como historiador, investigador social o como realizador audiovisual sino como individuo (con una cámara) deteniéndome en medio del tráfago cotidiano y pedir permiso a desconocidos o amigos (a seres corrientes con los que convivo) para hacerles un retrato.

Quiero buscar, en la piel y en el gesto de esos seres, las huellas, la conciencia y el sentido que tenemos de aquella masacre; buscar el saber que se sabe, o no, a sí mismo en la zona más epidérmica (piel, superficie: el presente) y en la subjetividad individual del rostro. Obviamente uno o cien rostros no pueden dar respuesta a tal indagación.

Ese imposible deja un espacio suspendido para la posible respuesta durante el proceso de observación del producto simbólico que es la fotografía. Las problemáticas de una historia olvidada o mal recordada o la sobrevivencia del racismo, pueden ser formuladas en ese espacio suspendido entre la fotografía y el observador.

Opté por lo simple y radical del retrato consentido, con un recorte cerrado sobre el rostro, para dejar fuera cualquier indicio propenso a crear significados aleatorios conectados con un folklorismo trasnochado o un gesto antropológico o etnográfico venido a menos. El retrato está construido con la pose y la conciencia del retratado. La pose no implica la pérdida de la autenticidad de su rostro, su gesto o su mirada. La sorpresa de la instantánea hecha a distancia no garantiza esa autenticidad. El recorte, casi obsceno por su acercamiento, despeja elementos contextuales proclives a enrarecer significados y lecturas.

Evitar la comodidad centrada de discursos polarizados sobre el asunto, proponer la incomodidad excéntrica de la diferencia.

Llevar el retrato a los límites de lo abstracto, en blanco y negro, solo el gesto en una zona del rostro, defender el proceso cotidiano de acercamiento personal al retratado como dinámica de creación: todo ello como elementos para construir, definir y delimitar una intención.

Intento potenciar el fragmento al límite y así dar paso a la diferencia como sentido y sustento para aprehender y cuestionar los discursos sobre la realidad. Al final, la fotografía, publicada o hecha pública en una galería, es un objeto estético, desmontable formalmente o reproducible en su condición misma; pero esa verdad no invalida el hecho de poder defender una intencionalidad y un determinado proceso de construcción de la imagen.

Ramón Legón Pino, Holguín, Cuba, 2012.

Un pensamiento en “CIENAÑOSCIENROSTROS

  1. Impresionantes fotografías acompañadas de una documentación histórica que apoyan mas que un simple pie de obra ,es una biografía exacta del hecho plasmado rústicamente por una cámara en tiempos de antaño donde la fotografía era solo para sus inventores o para experimentar,no como una obra de arte consciente sino como algo que superaba en espacio al realismo de la pintura al oleo de esos tiempos para reflejar un hecho o acontecimiento,es un acercamiento al interior de la carne como materia,a la masacre como realidad y eliminar tabúes a las estampas de fuertes contenidos ,estas imágenes tan verdaderamente bellas porque realzan el color negro casi purpura a una dimensión que toca a la necrofilia ,al palpar los poros sudados con el aroma de las razas,gracias Ramón Legon por tan digerible arte

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